El Cambio Climático es la modificación del clima causada, directa o indirectamente, por la actividad humana, que altera peligrosamente la composición de la atmósfera y, por lo tanto, los ciclos naturales de los seres vivos, el agua y las estaciones. Es decir, altera y pone en peligro nuestra propia vida. El modelo energético mundial se basa en los combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas natural). Producimos y consumimos energía liberando millones de toneladas de gases que se acumulan en la atmósfera convirtiendo a la Tierra en un invernadero. Aumenta así la temperatura y cambia el clima. Este aumento entre 1,4º C y 5,8º C -según zonas del Planeta- incrementará las catástrofes naturales tales como sequías, inundaciones y huracanes; los rendimientos agrícolas se verán afectados; subirá el nivel del mar y desaparecerán zonas del litoral; avanzarán la desertificación, la erosión y la deforestación; se perderá el 52 % de la diversidad biológica; aparecerán y se extenderán más enfermedades y al menos 1.000 millones de personas serán “refugiados climáticos” por falta de alimento, de agua y de un lugar adecuado donde vivir. Hacer frente a esta amenaza nos costará el 1% del PIB mundial. No hacerlo supondrá pérdidas económicas de hasta 20 veces más. El Cambio Climático no es sólo una cuestión ambiental sino también, y sobre todo, un problema social y económico. El 2 de febrero de 2007, el Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC), formado por 6.000 científicos de más de 100 países, presentó en París su último informe, el cual no alberga ninguna duda sobre la importancia y envergadura de este fenómeno. Por convencimiento o egoísmo debemos actuar. Debemos cambiar nuestros hábitos de vida para que el clima no cambie.